Desde épocas primitivas, el ser humano se ha caracterizado por su tendencia a establecer un orden social por el cual regir el comportamiento del grupo, a fin de lograr satisfacer las necesidades comunes. Sin embargo, su desarrollo individual inicia en un grupo primario fundamental, que le permite desarrollar sus valores y personalidad en el marco de preparar al mismo para el cumplimiento de su rol dentro de la comunidad; en este sentido, tal agrupación de vital importancia para el desarrollo del hombre se denomina “familia”.
Ahora bien, todos los individuos de alguna manera son altamente conscientes de la importancia de la familia para su desarrollo, pero pocas personas reflexionan sobre la trascendencia que ésta tiene en la estructura social. Pues bien, acontece que este grupo constituye la célula fundamental de la sociedad, debido a que dentro de ella se inicia el proceso de socialización, que se continúa con otras familias pertenecientes a esa sociedad, lo que más tarde permitirá la creación de nuevas uniones a partir de los integrantes de las familias primigenias, en un ciclo que nunca acaba.
En este respecto, se reconocen dos tipos de familia, la nuclear, en la que se encuentran los parientes directos (padres e hijos) y la extendida conformada por los parientes consanguíneos secundarios y aquellos por afinidad; pero que sin duda constituyen un elemento importante en la construcción de la vida del individuo donde cada vez es más frecuente observar que la persona se desarrolla en un entorno familiar disgregado debido a condiciones económicas, entre otros conflictos sociales.
De tal forma, la familia puede catalogarse como una Institución Social, ya que determina una serie de pautas que rigen la conducta social, en cuyo caso particular de la familia data de una larga tradición, por lo que en todas las culturas puede observarse que la familia va a constituir el grupo social por excelencia que permitirá el desarrollo de la comunidad, esto debido a que la familia posee una alta incidencia desde todos los aspectos (económicos, geográficos, políticos, entre otros) en la satisfacción de las necesidades comunes, siendo su principal finalidad perpetuar la especie.
En esta línea argumentativa, debe reconocerse que el concepto de familia ha ido transformándose a través del tiempo y las diferentes culturas, siendo principalmente reconocida su forma habitual de formación mediante el matrimonio, lo que con el pasar del tiempo y el deterioro de la confianza del individuo en las instituciones, así como la indiferencia hacia su cultura, los requisitos legales y hasta las exigencias del mundo moderno han llevado a los poderes públicos que rigen el estado a reconocer todas las formas de familia que cumplan con los lazos afectivos, consanguíneo o por afinidad, entre otros.
En tal sentido, es evidente que esta institución ha asumido diferentes formas o tipos que se han mantenido durante el transcurso de los años dotando a la familia de un carácter legal. En Venezuela, incluso legalmente se reconoce la pluralidad que puede existir en el núcleo familiar, por lo que se asume el enfoque social de la familia como célula fundamental de la sociedad donde el individuo se desarrolla en su etapa inicial. En tal sentido, se establecen dos modelos básicos, a saber: la familia rural y la urbana, en la cual la primera representa un núcleo social caracterizado por incluir otros miembros familiares e incluso personas ajenas a las relaciones familiares establecidas por legalidad, así como el predominio de la familia depositaria. Por otro lado, la familia urbana conserva los restos de la familia depositaria y doméstica, con preeminencia de la familia nuclear. Todo lo anterior vendrá determinado por supuesto por factores tales como las condiciones socioeconómicas, y anomalías sociales (como el aislamiento) entre otras.
Por otro lado, dentro de las funciones que cumple la familia se encuentra la protección y procura del bienestar del individuo además de la finalidad de reproducción principal de la que es objeto, y debido a lo cual se destaca su incidencia sobre la salud comunitaria, derivando de ella factores genéticos, tendencias en la mortalidad y morbilidad de los adultos, transmisión de enfermedades, desarrollo integral del individuo, e incluso, influye en la recuperación de la salud del paciente, ya que la familia constituye el centro de valores y hábitos conductuales primarios, marcando un importante punto clave en la medicina preventiva.
De tal forma, el éxito en la organización y manejo de este grupo primario determinará la manera como el grupo social se enfrente a situaciones conflictivas, o agentes patógenos provenientes del entorno, y represente el equilibrio entre los factores físicos, psíquicos, emocionales y sociales que permita establecer un completo estado de salud, especialmente en el campo de la odontología.
Finalmente, te invito a visitar este enlace donde podrás profundizar tus conocimientos sobre este tema : http://www.importancia.org/familia.php



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